Cumplo 42. Y si algo aprendí, es que una mujer puede renacer mil veces.

Hay cumpleaños que una espera con ansiedad.
Otros que llegan casi sin avisar.

Y después están estos.

Los que no se miden en velitas… sino en versiones de una misma.

Hoy cumplo 42.

Y mientras escribo esto, pienso en todas las Claudia que fui.

La que soñaba con una vida perfecta.
La que creyó en personas equivocadas.
La que tuvo miedo.
La que lloró en silencio para que nadie la viera romperse.
La que se volvió fuerte casi por obligación.
La mamá que aprendió a sostener incluso cuando sentía que no podía más.
La emprendedora que hizo de la intuición una brújula y del caos una rutina.

Y también la que todavía sueña.

Porque por suerte, no me convertí solamente en una mujer que resuelve.

Sigo siendo la que imagina.
La que escribe.
La que canta fuerte cuando está sola.
La que todavía se emociona con las cosas simples.
La que sigue creyendo que siempre se puede volver a empezar.

En estos años aprendí muchas cosas.

Que el cansancio no es una medalla.
Que decir que no también es amor propio.
Que no todo el mundo merece acceso a tu energía.
Que sanar no es lineal.
Que ser fuerte no significa no quebrarse.
Y que pedir ayuda no te hace menos valiente.

Aprendí también algo hermoso gracias a El Molino.

Que detrás de cada compra hay una historia.

Una mujer que quiere empezar a cuidarse.
Alguien buscando cambiar hábitos.
Una mamá queriendo cocinar mejor para su familia.
Una clienta que entra por un producto… y termina quedándose a conversar.

Y quizás por eso amo tanto este lugar.

Porque nunca sentí que solo vendiera alimentos.

Siento que acompaño procesos.
Pequeños cambios.
Rutinas nuevas.
Historias.

Cumplir 42 no me encuentra con todo resuelto.

Pero sí me encuentra mucho más yo.

Más consciente.
Más selectiva.
Más fuerte.
Más sensible también.

Y honestamente… bastante orgullosa del camino.

Gracias a quienes están del otro lado.

A quienes compran, preguntan, recomiendan, se ríen conmigo en los videos, me escriben, me acompañan.

Porque aunque esto parezca “solo una tienda”…

para mí siempre fue mucho más.

Fue refugio.
Proyecto.
Aprendizaje.
Desafío.
Y muchas veces, terapia con stock.

(esa última la tenía que decir 😌)

Brindo por esta nueva vuelta al sol.

Por lo vivido.
Por lo sanado.
Por lo que todavía falta.

Y por la mujer que todavía me estoy convirtiendo.

Con amor,
Claudia ❤️

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